lunes 22.07.2019

Supere las barreras internas y ayúdese a adelgazar

Impaciencia, demanda, pensamientos negativos… Identificarlas es el primer paso. Perseverar en el intento hace la diferencia en la lucha contra la obesidad

 

Supere las barreras internas y ayúdese a adelgazar

 
Llamamos barreras internas a los obstáculos que cada uno debe superar en su camino de crecimiento. Son las ideas inflexibles, las autoexigencias para que las cosas sean como uno quiere aunque la realidad indique lo contrario. Las barreras internas pueden representar problemas a resolver para alcanzar resultados en el tratamiento.

Identificar nuestras barreras es el primer paso para superarlas. ¿Usted se ha encontrado con alguna de las que siguen?

La impaciencia
 

Muchos proyectos fracasan porque la impaciencia quiere soslayar algo indispensable para la vida: el tiempo. Así como un embarazo lleva 9 meses y los árboles necesitan años para crecer, el plan de adelgazamiento también requiere un tiempo para dar sus frutos. No pretenda ver los resultados de un día para el otro.

Solución: considere que va a transitar un camino a largo plazo; el paso a paso es el secreto para sostener los cambios y perpetuar los logros.


 La soberbia


Querer hacer el tratamiento solo y sin herramientas puede resultar frustrante para quienes necesitan ayuda.

Solución: reconozca que el aporte de otros (médico, nutricionista, grupo de autoayuda, familiares, amigos) puede enriquecerlo con herramientas, diferentes puntos de vista y sostén emocional.

Algunos pensamientos

A veces pueden resultar perjudiciales, especialmente cuando tienen las siguientes características:

– Catastróficos: ven lo malo y como algo exagerado (“Es terrible no haber bajado antes de la consulta con el médico”).

– Permisivos: liberan la acción ante el deseo irrefrenable (“Me merezco un premio”, “Es sólo por esta vez…”).

– Generalizadores: sacan una conclusión totalizante a partir de uno o varios hechos aislados. (“No lo logré hasta ahora, nunca podré hacerlo”.

– Predictivos: intentan adivinar el futuro (“Estoy seguro de que la semana próxima no voy bajar nada”).

– Falsos: atribuciones erróneas (“Mi mujer no quiere que yo adelgace”).

– Rotulares: ponen etiquetas (“Soy un inútil”, “La dieta es una porquería”).

– Todo o nada: clasifican las experiencias en categorías extremas y opuestas, sin matices ni posiciones intermedias (“Si no adelgazo esta semana soy un fracaso total”).

– Limitados: hacen una valoración muy cerrada de los acontecimientos (“Fulano no me saludó: no me quiere y yo así no puedo venir al grupo”).


Solución: Relea la lista y señale con qué pensamiento se siente más identificado. El primer paso para cambiar un pensamiento que interfiere con su objetivo es reconocerlo. Luego, hágase las siguientes preguntas:

* ¿Dónde está la evidencia que respalda su creencia?

* ¿Es coherente con la realidad?

* ¿Lo ayuda o es autodestructiva?

* ¿Es lógica?

* ¿Lo que sucede es realmente tan terrible, tan malo como cree que podría ser?

* ¿Dónde está la evidencia de que si aumenta de peso usted no sirve para hacer dieta o nunca podrá adelgazar? ¿Quién lo afirma?

Las demandas

Suceden en varias direcciones:

– Hacia uno mismo (“Tengo que hacerlo perfecto”, “No debería tentarme”).

– Hacia los demás (“Todos deberían ayudarme”, “El tratamiento debería ser mejor”).

– Hacia el mundo (“Debería haber menos comida engordante, publicidades, restaurantes”).

Solución: Esté atento y cada vez que se sorprenda pensando o diciendo “debería” reemplace la palabra por “me gustaría” o “prefiero”… Las preguntas del ítem anterior también pueden ser útiles.


La complacencia

 Es la actitud más difícil de sortear para quien quiere bajar de peso y recuperarse. Suele aparecer después de alcanzar algún éxito, sea a una semana, un mes o un año de tratamiento. Al inicio del plan las personas suelen ir con cautela y seguir las indicaciones al pie de la letra. Con el paso del tiempo y la obtención de algunos resultados, se confían y van perdiendo la necesaria prudencia.

Solución: Mantenga la guardia en alto. La obesidad es una enfermedad crónica y su tratamiento es de por vida; los cambios durarán tanto tiempo como perseveren sus nuevos hábitos saludables.

En el camino hacia la recuperación puede encontrar éstas y otras barreras… Cualquiera de ellas servirá para detenerse, reflexionar, poner en práctica un plan B”

y aprender a sortearlas. El secreto está en perseverar en el intento. Créame que vale la pena.

5 claves para pedir ayuda

1) Las personas no pueden leer su mente. Pida lo que desea en términos claros y concretos. Por ejemplo, “Me gustaría que me ayudaras a tender la ropa”.

2) Cuide el tono de voz. Recuerde que está pidiendo, no ordenando ni reprochando.

3)Busque el momento oportuno. No en medio de una discusión.

4)Considere usar el teléfono, el mail o el mensaje de texto si el cara a cara le cuesta mucho.

5)Revise las maneras de pedir ayuda que usa con más frecuencia para detectar cuáles son las estrategias que le dan resultado y cuáles no.

Doctor Alberto Cormillot

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