lunes 22.07.2019

Qué es la depresión y cómo combatirla

No es un simple bajón y tampoco se origina en la falta de voluntad o la pereza. Es una enfermedad que puede y debe tratarse.

 

Qué es la depresión y cómo combatirla

 
Todos sufrimos de tristeza de vez en cuando. Si terminamos una relación, por ejemplo, lloramos, comemos menos o más, nos enojamos, dormimos mal o nos sentirnos tensos y ansiosos. Estos síntomas generalmente desaparecen en algunos días y volvemos a sentirnos animados. Podemos decir que estuvimos deprimidos, bajoneados, melancólicos o simplemente tristes.

Estos estados de ánimo no son lo que los médicos llaman depresión. En cambio, este término describe una enfermedad que se prolonga durante varias semanas y afecta al cuerpo tanto como a la mente. Puede aparecer sin motivo y, en ciertos casos, poner en peligro las relaciones, el desempeño laboral y otras áreas de la vida.

Las estadísticas indican que se ha producido un aumento de alrededor del cuarenta por ciento en los índices de depresión en todo el mundo, lo que podría ser un resultado del estilo de vida acelerado que se vive actualmente. Un estudio mostró que la gente que vive en grandes ciudades duplica el riesgo de deprimirse, comparada con quienes habitan en lugares más tranquilos.

Los trastornos depresivos no son el resultado de una debilidad de la personalidad, de la pereza o de la falta de voluntad. Se trata de una enfermedad, tiene tratamiento y es posible recuperar el bienestar y la alegría de vivir.

Los especialistas describen diferentes tipos de depresión, como los siguientes:

* Depresión endógena. Este tipo de depresión no reconoce motivos. Generalmente es intensa y la persona es propensa a tener síntomas físicos como pérdida del apetito y/o del peso, despertar muy temprano por las mañanas, malhumor matinal, pérdida de interés en el sexo.

Estos síntomas podrían ser causados por niveles bajos de ciertas sustancias químicas en el cerebro. Los estudios muestran que tres sustancias neurotransmisoras suelen disminuir en la depresión: dopamina, serotonina y noradrenalina. Sus niveles son tan bajos que afectan la transmisión de mensajes entre las células nerviosas. Las drogas antidepresivas actúan aumentando los niveles de estas sustancias químicas.

* Depresión exógena. Su causa es un evento estresante, importante y duradero, como perder a un ser querido o el trabajo, un divorcio, ascenso o descensos laborales y/o socioeconómicos.

Las personas propensas a deprimirse pueden reaccionar ante algunos factores de estrés o después de sufrir una enfermedad. Si esto ocurre, es más difícil determinar si es o no una reacción al ambiente y al estrés. Cuando la depresión es originada por una enfermedad física, por medicación recetada o de venta libre, se la llama orgánica. Algunas enfermedades virales, como la gripe, pueden ser seguidas por una depresión.

Los cambios en el estado de ánimo y la depresión pueden ser efectos secundarios de ciertas medicaciones. Por eso conviene siempre leer los prospectos de los medicamentos y consultar las dudas con el profesional.

* Distimia. Es una depresión leve pero crónica. Aunque puede ir y venir, los médicos hacen este diagnóstico cuando es prolongada. La persona que sufre de distimia tiene poco entusiasmo por la vida y se siente desanimada respecto del futuro; es indecisa y tiene baja autoestima. La psicoterapia puede resultar más uacute;til que la medicación antidepresiva.

* Desorden depresivo estacional. Es una depresión específica debida a una reducción de la luz diurna a medida que se va acercando el invierno y los días son más cortos. La persona con este tipo de depresión puede sentir deseos irrefrenables de comer golosinas, chocolate, y mayor necesidad de dormir.

¿Cómo diferenciar tristeza de depresión?

Los síntomas son similares pero en la depresión son más intensos y duran más tiempo. Un método para reconocer la depresión es evaluar si el estado de ánimo afecta todos los aspectos de la vida, si dura dos semanas o más, o lleva hasta el punto de pensar en el suicidio, entonces hay que buscar ayuda.

¿Quiénes sufren de depresión?

* Por lo menos uno de cada cinco adultos sufre de depresión durante su vida.

* Todos los años los médicos diagnostican miles de casos en los países desarrollados.

* Cada médico clínico, en promedio, ve a un paciente con depresión por día.

* La depresión afecta a todas las edades. Las mujeres la sufren dos veces más que los hombres.

Cómo se trata

En primer lugar, se busca que los síntomas cedan y que el paciente se sienta bien. El objetivo siguiente es impedir que la depresión regrese, manteniendo el tratamiento aun después de la mejoría.

La medicación debe ser indicada y controlada exclusivamente por el médico. Este prescribirá remedios específicos (antidepresivos, ansioliticos u otros) y también indicará si hay necesidad de recibir apoyo especializado.

Entre los antidepresivos de uso más generalizado se puede mencionar los IMAO, inhibidores de la monoaminoxidasa, cuya función es contrarrestar la acción de esta sustancia que inhibe las sustancias neurotransmisoras que operan en el sistema nervioso.

Se utilizan también antidepresivos conocidos como inhibidores de la recaptación de serotonina, cuya función es evitar la disminución de este neurotransmisor responsable de la sensación de bienestar, entre ellos se puede mencionar la fluoxetina, paroxetina y la sertralina.

La mejoría suele ser gradual. Por lo general comienzan a verse resultados positivos a partir de la tercera a la cuarta semana de iniciado el tratamiento. De no ser así, existe la posibilidad de ajustar o cambiar por otro enfoque que resulte más eficaz.

La psicoterapia es una de las formas de tratamiento de la depresión. La terapia cognitiva trabaja específicamente sobre los modelos de pensamiento negativo y puede tener efectos más duraderos que un tratamiento sólo con medicación.

La terapia conductual busca descubrir los hechos que preceden a una conducta y los que le siguen. Se utilizan técnicas para reforzar conductas saludables, se implementan modificaciones que contribuirán al autocuidado, una mejor alimentación y estrategias que ayudan a sentirse mejor. La terapia cognitivo conductual usa elementos de ambas con muy buenos efectos sobre la depresión.

Recursos que ayudan

Moverse. Hacer ejercicio físico es una de las claves para combatir la depresión. Es común pensar que para estar activo es necesario sentirse mejor. Sin embargo, la cuestión es al revés: se aconseja hacer ejercicio; la sensación de bienestar vendrá después. Hay que comenzar con cosas sencillas, como caminar, hacer algunos movimientos fáciles, cualquier cosa que ponga el cuerpo en acción será valioso.

Un mínimo de ejercicio intensifica la sensación de energía; aumenta el flujo sanguíneo a los músculos y al cerebro, y estimula el sistema nervioso para que produzca sustancias químicas que mejoran el estado de ánimo y producen sentimientos de bienestar. Los beneficios son acumulativos. Es la totalidad de actividad lo que importa, no la manera en que se realiza:

* camine siempre que tenga ocasión de hacerlo.

* saque a pasear al perro.

* haga las compras.

* ande en bicicleta.

* arregle el jardín, pode las plantas.

Relacionarse. Las personas que sufren de depresión suelen aislarse; sus relaciones interpersonales se deterioran. Es importante elegir un amigo dispuesto a escuchar y a ayudar en malas épocas, una alternativa es buscar apoyo en los grupos de autoayuda.

Identifique y comience a cambiar aspectos de su vida que puedan promover la depresión. Mantenerse ocupado, iniciar nuevas actividades, aprender un idioma, ir al club, estar en contacto con la naturaleza y con gente hace bien; permite reducir la ansiedad y el estrés. Algunas claves prácticas son:

* tomar conciencia de las situaciones que producen ansiedad y estrés.

* hacer un paréntesis (o varios) durante el día.

* desentenderse del reloj algunas veces.

* escuchar música.

* hacer algo placentero.

* aprender técnicas de relajación.

* compartir tiempo con amigos.

En la depresión estacional es importante tomar sol o salir al aire libre, y mantener encendidas las luces de la casa.

Situaciones que pueden generar depresión


Matrimonio – Divorcio – Separación – Pérdida del trabajo – Falta de contactos sociales – Pérdida de la libertad – Mudanzas – Jubilación

Condiciones que pueden producir depresión


Anemia – Asma – Insuficiencia cardíaca – Dolor crónico – Dolor crónico – Hiper o hipotiroidismo – Diabetes – Gripe – Hepatitis – Menopausia – Malnutrición – Artritis reumatoidea – Síndrome premenstrual

Síntomas de la depresión


Caída del estado de ánimo

Pérdida del interés en cosas que se disfrutaban

Ansiedad

Pensamiento negativo

Problemas de concentración y de memoria

Problemas de sueño, se duerme poco o más de lo usual

Lentitud mental y física

Aumento o disminución del apetito y de peso

Cansancio

Constipación

Pérdida de interés en el sexo

Irregularidades del período menstrual

Qué es la depresión y cómo combatirla
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