Jueves 23.05.2019

En un restaurante ruidoso comemos más

Luces brillantes, colores fuertes y música a volumen alto incitan a ingerir mayor cantidad de comida.

 

La ambientación de un restaurante influye mucho en los clientes: tanto que hasta puede determinar cuánto comen o cuánto tiempo se quedan.

Así, la luz brillante y el ruido de un establecimiento de comida rápida ayudan a que se coma más. En cambio, un restaurante más refinado y tranquilo hace que se tienda a ingerir menos cantidad, muestra una investigación en Estados Unidos.

Científicos de la Universidad de Cornell, Nueva York, y del Instituto de Tecnología de Georgia observaron cuál es el impacto del ambiente de los lugares donde comemos en la cantidad de calorías que consumimos.
 
El equipo de investigadores convirtió la mitad de un conocido restaurante de comida rápida en Illinois en un establecimiento de “alimentación refinada”.

Analizaron cuántas calorías consumían los participantes en cada uno de los ambientes: el de comida rápida, con decoración amarilla y rojo, luces brillantes, música de rock a volumen alto, y el ambiente más refinado y tranquilo, a media luz y música instrumental de jazz a volumen bajo. En ambos ambientes ofrecieron a los participantes el mismo menú del restaurante de comida rápida.


 
Más rápido, más comida


El estudio, publicado en la revista científica Psychological Reports, encontró que en el ambiente relajado y más sofisticado las personas consumieron, en promedio, 175 calorías menos.

Según los investigadores, “un ambiente más estimulado y energético provoca que la gente coma en exceso porque se le alienta a comer más rápido. Pero si la atmósfera del restaurante genera que las personas se sientan más relajadas y pasen más tiempo disfrutando su comida esto conduce a que coman menos”.

El hallazgo pone en tela de juicio la creencia de que en un restaurante tranquilo consumimos más porque la atmósfera relajada nos permite quedarnos más tiempo que en un establecimiento de comida rápida.

El doctor Wansink explica que la luz y el ruido parecen influir en el consumo de alimentos porque tienen un impacto en el tiempo que pasa un individuo comiendo. “Con música de rock pesado tenemos la urgencia de comer rápidamente”, afirma.
 
Además, se ha demostrado en estudios de psicología de la alimentación que las luces brillantes y los colores rojo y amarillo también pueden crear una atmósfera agitada y frenética que hace que un individuo coma más y más rápidamente.

Los expertos creen que los productos que se ofrecen en las casas de comida rápida están contribuyendo a la epidemia de obesidad por sus grandes porciones y la cantidad de calorías que contienen.


En calma es mejor


Lo que no se sabía hasta ahora es qué ocurre cuando esta misma comida se consume en un ambiente más calmado y tranquilo.

Para el estudio los participantes, que eran clientes habituales del establecimiento de comida rápida, eligieron en qué parte del restaurante querían sentarse: el área “refinada” o el área normal.

Se llevó un registro del tiempo que pasaban comiendo y la cantidad de comida que consumían, y se pidió a los participantes antes de irse que calificaran la calidad de los alimentos que habían comido.

Algo que sorprendió a los investigadores fue que aunque las personas que estaban en el área refinada pidieron, en promedio, más alimentos (muchos pidieron, por ejemplo, un postre), en general consumieron menos calorías. Inclusive, a pesar de comer menos, los clientes del área refinada calificaron su experiencia y su comida de “más agradable”.

La información obtenida es valiosa: para  consumir menos calorías y disfrutar más de los alimentos hay que comer más lentamente y reconocer cuando se está satisfecho.

Y el mensaje para los restaurantes, dicen los autores, es que “a diferencia de lo que se cree (que la gente que gasta más come más) estos resultados indican que suavizar las luces y la música de los establecimientos conduce a que la gente coma menos, disfrute más de su comida y gaste exactamente el mismo dinero”.


Fuente: BBC Mundo.

En un restaurante ruidoso comemos más
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