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NUTRICIÓN
Qué son los alimentos funcionales

Se consideran los defensores de la salud del siglo XXI. Los pre y probióticos son los más difundidos.

 

Mientras antes la nutrición tendía a cubrir los requerimientos de la supervivencia, hoy se investiga cada vez más sobre la potencialidad de los alimentos para promover y fortalecer la salud.

Con la idea de una nutrición óptima aparece el concepto de alimentos funcionales. Son alimentos cuyos componentes influyen en las funciones del organismo en forma positiva, y así su efecto trasciende el valor nutritivo tradicional. Contribuyen a mejorar o mantener el estado de salud, y reducen el riesgo de enfermedad. Un alimento funcional puede ser natural o estar modificado de alguna forma.

¿Cuáles son estos alimentos? Las frutas y hortalizas, por ejemplo, son alimentos funcionales naturales porque son ricas en componentes activos como antioxidantes, fitoquímicos, flavonoides y fitoesteroles. También el ajo, los pescados de mar y el té verde. Existen, por otra parte, alimentos modificados y enriquecidos con ese tipo de sustancias.

Los alimentos probióticos

Estos alimentos, como el yogur, tienen agregados microorganismos vivos de efectos beneficiosos para la salud, que habitan naturalmente en el tubo digestivo humano. Están divididos en muchas especies, a su vez subdivididas en numerosas cepas -por ejemplo, las bifidobacterias y los lactobacilos-. 

Estos agentes de fermentación facilitan la digestión y frenan el desarrollo de otras bacterias productoras de toxinas en la flora intestinal. Secretan además sustancias que actúan directamente contra las bacterias perjudiciales tratando de eliminarlas de las paredes intestinales. Funcionan también como antibióticos, estimulan el sistema inmunológico intestinal y tienen la capacidad de sintetizar algunas vitaminas del complejo B.

Un ejemplo de probióticos es la bifidobacteria que protege a los niños: la Bb I 2, cuyos efectos más notables son reducir la incidencia de diarreas agudas y la frecuencia de cólicos intestinales en bebés.

Efectos positivos de los alimentos probióticos

  • Reducen los síntomas de intolerancia a la lactosa porque facilitan la digestión de la leche.

  • Mejoran el estado inmunológico.

  • Reducen el riesgo de diarrea.

  • Disminuyen el riesgo de cáncer de colon.


Los prebióticos, defensores de la flora intestinal

Cuando recién nacemos nuestro tubo digestivo es un medio estéril. Esta condición dura sólo unas pocas horas y se necesitarán varios años para que la flora intestinal se desarrolle plenamente.

La alimentación con leche materna permite mantener en la flora intestinal un porcentaje elevado de bifidobacterias (probióticos). Al interrumpirse esta alimentación, la cantidad de bifidobacterias comienza a disminuir.

En la edad adulta la composición de la flora intestinal difiere de una persona a otra, ya que depende del medio ambiente, de la alimentación y de las características genéticas de cada uno.

Sin embargo, la composición de la flora intestinal mejorarse con la ingesta de alimentos enriquecidos con probióticos y prebióticos: la forma de estimular las bacterias probióticas es alimentarlas con prebióticos, o sea, sustancias que favorecen su crecimiento.

Así, los prebióticos son ingredientes alimentarios, generalmente hidratos de carbono no digeribles, que poseen un efecto favorable sobre la flora intestinal porque estimulan selectivamente el crecimiento y/o la actividad de las bifidobacterias en el colon.

Se trata de un tipo de azúcares y compuestos que logran recorrer el tubo digestivo y llegar al colon sin ser descompuestos ni absorbidos. Se conocen como fructooligosacáridos (FOS) y se están investigando sus efectos sobre la flora intestinal de los adultos, y en particular, de las personas de edad avanzada.

Un ejemplo de prebióticos son la inulina y la oligofructosa, clasificadas como fibras dietarias. Son ingredientes naturales que se extraen de las raíces de la achicoria o están presentes en algunos vegetales, como cebolla, ajo, puerro, espárragos y trigo. Japón, un país pionero en este campo, ofrece a los consumidores una gran variedad de prebióticos.

Los investigadores creen que una dosis de 6 gramos diarios de prebióticos permite aumentar considerablemente la cantidad de bifidobacterias capaces de reducir la cantidad de bacterias perjudiciales. 

Efectos potenciales de los prebióticos

  • Aumentan la absorción de minerales, en especial calcio y magnesio.

  • Mejoran la función intestinal (actúan como fibra).

  • Reducen el riesgo de enfermedad cardiovascular asociada con el aumento de los triglicéridos, y disminuirían el riesgo de cáncer.

  • Aportan menos calorías que la grasa y el azúcar (1 a 1,5 calorías por gramo). Se pueden utilizar como sustitutos del azúcar.

  • Utilizados como sustitutos de grasa en productos bajos en grasas, por ejemplo, lácteos, helados, postres, grasa, mejoran la textura y el sabor (otorgan suavidad y cremosidad).

 

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