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Vivir Mejor Abril 2013: Fluir hacia la plenitud

Vivir Mejor Abril 2013: Fluir hacia la plenitud

Muchas personas creen que la felicidad llegará cuando ya no tengan preocupaciones, cuando no hagan nada o cuando dispongan de más tiempo libre. Sin embargo, una serie de investigaciones encabezadas por el psicólogo experto en neurociencias Mihály Csikszentmihalyi, reveló que los seres humanos no somos felices cuando no hacemos nada.Es más: habitualmente tampoco somos conscientes de qué es aquello que nos hace felices.

Pero su mayor hallazgo fue encontrar un grupo de personas que pone en práctica un concepto que él denominó flow (fluir). Personas que no viven preocupadas por todo lo pendiente ni están ansiosas por las metas a cumplir sino que viven el aquí y ahora, y disfrutan del presente gracias a un estado mental y físico de plenitud que alcanzan porque se sienten implicados de tal forma en una actividad que pierden la noción del tiempo y del espacio.

Flow para todos

¿Esto es posible sólo para algunos? ¡No! De hecho seguramente usted haya experimentado alguna vez esta sensación de fluir sin ser consciente de ello.

Piense en alguna vez en la que se quedó conversando con un amigo hasta la madrugada sin darse cuenta, o cómo se siente cuando escucha música que le fascina, lee un buen libro o trabaja en un proyecto que lo apasiona, y eso acapara su atención al máximo.

Momentos como esos proporcionan destellos que sobresalen de lo cotidiano. Por ser excepcionales Csikszentmihalyi  los describe como dejarse fluir, ser, gozar en el sentido de la acción sin esfuerzo. Es sinónimo de éxtasis, de placer, de plenitud.

La capacidad de entrar en flujo tampoco es nueva. Ha sido utilizada a lo largo de la historia por muchas culturas e influye de manera poderosa en el grado de bienestar que siente una persona.

¿Qué tiene que ver esto con la felicidad? Mucho más de lo que imagina ya que alcanzar el flow favorece un estado de concentración y gozo que energiza y brinda bienestar y plenitud. Una gran ventaja: el flujo no depende de factores externos sino es de creación propia, por lo que se relaciona íntimamente con el crecimiento de la conciencia y la búsqueda de cada uno.

Para el psicólogo, el flujo se experimenta con más claridad cuando:

* Existen objetivos claros que requieren respuestas adecuadas. En la práctica de un deporte o de un juego en que se conocen las reglas, al tocar un instrumento, preparar una comida, al rezar o leer un libro. La persona sabe lo que debe hacer y simplemente se entrega a la acción sin cuestionar lo que hace ni cómo lo hace.

* Se utilizan saberes propios para la superación de un reto, situación en la que es posible el aprendizaje de nuevas habilidades.

* Está ejecutando su actividad favorita. No sólo durante el ocio creativo o la compañía social sino también, y con mucha frecuencia, durante las horas de trabajo.

Como verá, no hay condiciones para experimentar este estado. El desafío se encuentra, precisamente, en procurar esta experiencia de plenitud durante el mayor tiempo posible.

La buena noticia es que el estado de flujo puede alcanzarse siguiendo ciertos pasos, manteniendo una actitud mental adecuada y sin recurrir a extravagancias. Está allí mismo donde está usted, listo para aplicarse mientras barre su casa o prepara la comida; estudia, hace deporte o trabaja.

 

Cómo lograrlo

Partamos de una idea básica: estar en flujo es gozar de una energía mental que concentra la atención y motiva la acción. Esto es posible incluso al enfocar nuestra conciencia en las tareas de la vida cotidiana sabiendo que cuando actuamos en la plenitud de la experiencia de flujo podemos convertir una aburrida ocupación en una actividad que satisface nuestra necesidad de la novedad y el logro.

Para lograrlo hay que prestar mucha atención a cada paso de la vivencia, cualquiera que haya elegido. Puede comenzar haciéndose estas preguntas: ¿Qué le interesa en este momento? ¿Qué está haciendo o tratando de lograr? Una vez que tenga las respuestas, continúe evaluando cómo lo hace: ¿Es necesario este paso? ¿Se puede hacer mejor, más rápido, más eficiente? ¿Qué medidas adicionales podría hacer su contribución más valiosa?

Para disipar posibles barreras que le impidan encontrar la tarea en la que concentrar su mayor energía y motivación, puede comenzar por lo siguiente:

1. Elija una tarea a la que amar. Dentro o fuera del trabajo, encuentre algo que lo apasione.

2. Atrévase al desafío. El estado de flujo se alcanza cuando pone en juego sus habilidades e intenta superarse a sí mismo.

3. No exagere en la dificultad. El reto que elija debe ser lo bastante exigente como para requerir toda su concentración; pero no imposible porque, de lo contrario, dedicará la mayor parte de su atención a encontrar la manera de hacerlo (puede llevar un poco de tiempo encontrar tareas del nivel adecuado de dificultad).

4. Encuentre su momento de máxima tranquilidad y energía. Por la mañana temprano, al llegar al trabajo, al mediodía o en un rato de descanso, antes de dormir... las opciones son variadas y dependen de cada uno. Al elegir su momento procure que éste sea, además, su pico de energía ya que es preciso trabajar con toda su concentración.

5. Distracciones, fuera. Apagar los teléfonos y la computadora, desconectarse de cualquier fuente de información, sonido (excepto si tiene una música que lo ayuda a relajarse y concentrarse) o interferencia que interrumpa sus pensamientos. Esto puede incluir procurar un espacio limpio, libre de papeles o desorden que pueda distraer o llevar la atención a cosas pendientes.

6. Máxima concentración en una sola tarea tanto como sea posible. Aunque le parezca una exageración, suele ser el paso más difícil. Tan acostumbrados estamos a hacer muchas tareas a la vez que cuando se requiere concentración sólo para una de ellas aparecen las dispersiones. Siga intentándolo, lleve conscientemente su atención de nuevo a la tarea elegida; con la práctica va a mejorar. Si puede mantener su atención en esa tarea libre de distracciones, y si su tarea se ha elegido bien (es algo que le gusta, algo importante y algo difícil), entrará en estado de flujo.

7. Disfrute de ser usted mismo. Perderse en el flujo es una experiencia increíble. Creatividad y productividad se presentan en un estado que puede representar un gran progreso en un proyecto o en una tarea importante, o simplemente en alcanzar la plenitud al hacer algo que le apasione. Tómese el tiempo para apreciar ese sentimiento, aprenda a reconocerlo cuando haya finalizado. Así podrá repetirlo en su mente y conectarse con la experiencia cuando lo desee.

8. Persevere en la práctica. Encontrar el flujo puede llevarle tiempo. Insista. Cada vez que falla intente aprender de ello. Cada vez que tenga éxito, también. Revise lo que funciona y lo que no. Permita que su cerebro aprenda el camino hacia la plenitud. Cuanto más lo practique, mejor y más rápido lo conseguirá.

Todo esto es enormemente satisfactorio y redunda en salud y en una mejor calidad de vida. Vale la pena intentarlo. Después de todo sólo lleva algo de tiempo y esmero. Es gratis, y a cambio puede encontrar la llave que le abra las puertas de la plenitud aquí y ahora, allí mismo donde usted está.

¡Éxitos!

Las personas que fluyen...

* Perciben una sensación de bienestar que se extiende a otras áreas de la vida.
* Son más creativos en la búsqueda de alternativas y soluciones.
* Tienen ideas más ingeniosas.
* Mejoran su autoestima y la confianza en las propias capacidades.
* Completan las tareas pendientes con más rapidez.
* Sienten mayor energía.

 

Prof. Dr. Alberto Cormillot


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