
Esta época del renacer es ideal para abrir las ventanas, renovar el aire y salir al mundo con la energía de un pensamiento positivo. Un jardinero sabe que el parque más bello se logra con trabajo organizado y constante: sea floricultor de su mente, prepárese para recibir el nuevo sol y ofrecer un verde deslumbrante.
* Quite las malezas al AYER. Firme la paz con su pasado. Deje de hacer foco en los errores y dolores que atravesó. Decida ya no reprocharse por la forma en que actuó -“si hubiera...”- que tanto detiene su acción: rumiar el pasado impide escribir el presente.
Reconcíliese con su pasado, acéptelo, deje ir los rencores y los malos recuerdos. Focalice su memoria en los momentos positivos, perdónese los errores, concéntrese en sus logros. Cuando los identifique, déjelos por escrito; repase la lista de su pasado optimista cada vez que el ayer amenace con bloquear ese momento único del que dispone: hoy.
* HOY: aproveche la energía de cada día. ¿En qué consiste para usted tener un buen día? Si no lo sabe con certeza, identifique las situaciones o vivencias hacen la diferencia entre días mejores y peores.
Pregúntese: ¿qué aspectos puedo cambiar para que mis días sean buenos? Ayúdese con una lista de lo que hace durante el día; al final de la jornada califique cada cosa en una escala del 1 al 5. Por ejemplo: 1= Hizo mucho peor mi día, 2= Hizo peor mi día, 3= No influyó en mi día, 4= Hizo mejor mi día, 5= Hizo mucho mejor mi día. Luego piense si puede evitar aquello que empeora su jornada. Si no es posible, elabore estrategias para mitigar su impacto negativo.
Se sorprenderá al ver que sólo un poco de organización puede mejorar muchas cosas. Por ejemplo, si llegar tarde al trabajo predispone mal su día, deje las cosas preparadas la noche anterior, levántese 15 minutos antes, ponga 2 alarmas en vez de una... En fin, empiece la primavera con el pie derecho.
* Escriba su legado para MAÑANA. ¿Cómo desea que sus seres queridos lo recuerden cuando ya no esté? ¿Qué aspecto de su personalidad y de su vida quiere que valoren? Escriba una carta en tercera persona, como si otro hablara sobre usted, contando en forma concisa y clara cuáles fueron sus deseos, sueños y logros. Ese podría ser su legado imaginario, la herencia no material que usted deja.
Guarde su escrito en un lugar seguro. En la primavera próxima reléalo: ¿se acercó durante ese año un poco más a sus anhelos? ¿Concretó algún logro pendiente? ¿Sigue identificándose con lo que escribió? Si lo desea, actualice su legado, hágale los cambios necesarios.
Lo importante es que siempre rescate sus deseos y sueños. Que los mantenga presentes como guía de sus acciones para alcanzarlos y disfrutar de ellos.