
¿Necesita bajar de peso? ¿Anhela que su plan para adelgazar sea algo más que contar calorías y privarse constantemente? ¿Busca una manera más efectiva y saludable de adelgazar y mantenerse? ¿Desea sentirse bien y ver que su esfuerzo valió la pena?
En mis años de trabajo he visto cómo las personas engordan y desarrollan problemas de peso a través de esquemas de conducta aprendidos y repetidos día tras día. Un problema de peso es, por lo tanto, además de una tendencia genética, un conjunto de pequeños hábitos erróneos que confluyen en un gran problema.
La determinación de cambiar algunos de estos comportamientos es comparable a la decisión de dejar el cigarrillo o el alcohol. Se deja o no se deja.
Muchas veces he criticado la búsqueda incesante de una fórmula mágica para adelgazar. Pero un día descubrí que la magia existe. La magia se hace presente en el momento mismo en que se elige cambiar, cuando se acepta el problema de la obesidad y se opta por la solución de un tratamiento.
Un tratamiento para adelgazar es un proceso de cambio, paulatino y tranquilo, que se empieza una vez y se sigue de por vida. Y se disfruta. Pretender cambiar nuestros hábitos alimentarios de una día para el otro sería una meta irreal, una vía al fracaso.
La magia es poder ver lo mismo con ojos nuevos. Y firmar la paz con el cuerpo. Odiarse no funciona. La magia es el conocimiento. Es superar la negación, es despertar, es darse cuenta. Es compromiso, es estar atentos y dejar de repetir recetas que no funcionan. La magia es dejar de culpar a los otros por nuestros problemas. Y es, sobre todo, aprender a ser flexibles. Poder adaptarse a situaciones nuevas, a nuevos hábitos, a una dieta distinta y una rutina de ejercicios físicos.
Cuando se habla de ser flexibles, en relación con la dieta, se hace referencia a un trabajo casi artesanal, laborioso, paciente y perseverante. Si usted camina hacia este rumbo, ya fue tocado por la varita mágica. ¡Adelante!