
La actitud mental con que se aborda la pérdida de peso es clave para alcanzar el éxito. Pensar en términos de "todo o nada", o de "blanco o negro", es hacer que toda nuestra felicidad dependa de adelgazar y creer que para bajar de pesor es necesario dejar de comer o hacer gimnasia hasta caer exhaustos.
En cambio, podemos mirar la vida con una perspectiva mas abierta, que nos lleve a confiar en nosotros y en nuestras decisiones, que no nos ponga en dependencia absoluta con unos gramos de más o menos. Esta actitud probablemente será más eficiente para alcanzar la meta que pretendemos. Además nos permitirá abordar el plan de alimentación y actividad física con más disfrute, placer y alegría.
Nuestros hábitos pueden mejorar, ¡pero con tolerancia y cariño hacia nosotros mismos!. Sin que la comida pase a protagonizar y manejar nuestra vida. Veamos algunos pensamientos propios del "todo o nada", versus pensamientos integradores.
PENSAMIENTO “TODO O NADA” | PENSAMIENTO INTEGRADOR |
| La única meta es perder peso, y el éxito se mide en función de los kilos que perdí. | Confío en mis propias decisiones para tener mejor estado de salud. Mi meta es aprender a vivir más saludablemente. |
| La comida es mi enemigo. Debo sufrir privaciones. | La comida es mi amiga, puedo aprender a disfrutarla y a elegir mejor. |
| Sólo quiero mejorar mi apariencia: si soy flaco me siento bien, si engordo me deprimo sin remedio. | Quiero sentirme más vital, aprender a querer mi aspecto. |
| Me salí de la dieta, soy un fracaso. | No pude hacer lo planeado, la próxima vez saldrá mejor. |
| Me centro en el pasado, en los errores que cometí. | Vivo el presente, disfruto, me proyecto hacia el futuro. |
| Soy víctima de mi obesidad. | Soy protagonista y decido sobre mi vida. |
| Soy gordo, por eso he fracasado en mi vida. | No permitiré que la gordura me impida ser feliz. |
| No puedo moverme, o debo “matarme” haciendo gimnasia. | Disfruto de aumentar el nivel de actividad física día a día. |
| Si no soy perfecto no sirvo para nada. | Soy humano, tolero y acepto mis falencias, valgo por lo que soy y no sólo por lo que me sale bien. |
Le deseo que se permita revisar sus creencias para, poco a poco, ir haciendo lugar a pensamientos que lo ayuden más en el camino que se ha propuesto.