En la etapa de la pubertad los jóvenes comienzan a formar su identidad y surgen preguntas como “¿quién soy?”, “¿qué hago?”, “¿qué quiero ser?”. Esto, sumado a los ideales fomentados desde los medios de comunicación y a las presiones dentro del ámbito artístico, puede condicionar e influenciar sus decisiones. Querer parecerse a una primera figura del ballet, por ejemplo, no es algo nuevo ni tampoco negativo. ¿Quién no ha querido ser como su “estrella” favorita?
Desde el lugar de padres conviene prestar atención a ese anhelo adolescente y, al mismo tiempo, revisar las propias expectativas y deseos depositados en los hijos, que tantas veces se confunden con los propios y que actúan como fuertes barreras de presión.
Los adolescentes buscan ser aceptados. Muchas veces lo hacen a costa de sobreexigencia, problemas de autoestima, desórdenes de la alimentación y distorsiones en la imagen corporal. Las siguientes claves pueden ser de ayuda:
Mantenga siempre la puerta abierta al diálogo con su hijo.
Ayúdelo en su búsqueda interna acerca de lo realmente importante para él.
Apóyelo en su lucha por alcanzar objetivos que le sean propios.
Pregúntele si baila porque
disfruta y ama lo que hace.
desea lograr flexibilidad y mantenerse en buen estado.
quiere ser famoso.
quiere satisfacer a sus padres.
Ofrézcale su presencia.
Demúestrele su confianza.
Hágale saber su amor incondicional y apóyelo en las decisiones que tome.
Múestrele que verlo feliz, haciendo lo que disfruta, es lo importante para usted.
Por Margarita Fernández
www.estudiodedanzamargaritafernandez.org