La necesidad de adelgazar, genuina o motivada por la moda, puede ser una poderosa tentación para los comerciantes inescrupulosos. Todo vale para ellos: pastillas de dudoso efecto e incluso nocivas, hierbas, aros, imanes, inyecciones de gas, golpes, pulseras, ventosas, fajas... y dietas.
Cada tanto se dan a conocer en algunos medios de comunicación o de boca en boca, planes alimentarios con nombres llamativos y promesas exageradas: "baje 20 kilos en un mes" o "adelgace comiendo sólo pomelos". Se trata de dietas absurdas, muchas veces basadas en unos pocos alimentos o de muy bajas calorías. En algunos casos, se trata sencillamente de mentiras que juegan con la credulidad y el bolsillo de las personas; en otros, al poco tiempo se recuperan los kilos que con alegría se habían visto desaparecer, a veces poniendo en riesgo la salud.
Cómo funcionan las "dietas mágicas"
Siempre que una dieta reduzca significativamente la cantidad de calorías que su cuerpo acostumbra incorporar, se producirá una pérdida de peso. La cuestión es por cuánto tiempo y de qué manera se logra.
Por lo general, al principo, las dietas demasiado reducidas en calorías producen una pérdida de peso que es resultado de esta restricción. Sin embargo, al poco tiempo se produce un "efecto rebote" que hace que recupere el peso e incluso llegue a engordar más que antes. Esto sucede porque la mayor parte de la pérdida de peso no se produce por la reducción de la grasa corporal sino de agua y de glucógeno, una fuente de energía que se repone con facilidad con las comidas.
Además, cuando el organismo se encuentra frente a una brusca disminución en la ingesta de calorías (menos de 1200 calorías diarias), se defiende gastando menos energía y almacenado grasa para sobrevivir con menos comida. Pero más tarde, cuando, inevitablemente, se retoma una alimentación más “normal”, el cuerpo continúa aún con su sistema de "bajo consumo", sigue almacenando energía y gastando menos, lo que conduce a un nuevo aumento de peso.
Finalmente, al no estar diseñadas para las necesidades de cada persona, con el tiempo, estas dietas se vuelven aburridas y muy difíciles de sostener. Los planes que sólo se apoyan en la voluntad de la persona, tarde o temprano se abandonan.
Los peligros de la “magia” en la nutrición
Al no contar con supervisión o control profesional, la adopción de estas dietas puede producir deficiencias nutricionales. Esto ocurre cuando no se incorpora la suficiente variedad de alimentos (por ejemplo, las dietas que proponen las mismas comidas una y otra vez) o se eliminan importantes fuentes de vitaminas y minerales por su supuesto “poder engordante”. Las mujeres que practican con frecuencia este tipo de dietas pueden tener un mayor riesgo de osteoporosis a causa de la falta de calcio.
Antes de eliminar grasa, estas dietas reducen otras fuentes de energía. Por eso es posible que se produzca una disminución en la masa muscular que puede afectar el rendimiento físico y la coordinación, además de producir debilidad.
Por otro lado, la frustración de no poder controlar el peso y la sensación de estar atrapado en un círculo vicioso de dieta, adelgazamiento y aumento de peso, puede conducir a un mayor nivel de estrés e incluso a cuadros depresivos.
La constante preopcupación por la imagen corporal constituye a veces un factor de riesgo para el desarrollo de trastornos alimentarios como bulimia o anorexia. Finalmente, para algunos investigadores, además, las llamadas "dietas yo-yo" podrían debilitar el sistema inmunológico.
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La constante preocupación por la imagen corporal puede conducir a trastornos alimentarios como bulimia o anorexia.
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Efectos secundarios de las dietas de moda
Hipotensión (baja presión arterial)
Náuseas
Vómitos
Diarrea
Constipación
Insomnio
Irritabilidad
Ansiedad
Sequedad y pérdida del cabello
Fragilidad de las uñas
Depresión
Distorsión de la imagen corporal
Adelgace con salud
¿Cuál es la clave para no caer en la tentación de las "dietas mágicas"? Buscar ayuda realmente seria. El respaldo profesional y la información adecuada sobre las dietas seguras son claves para bajar de peso y mantenerse.
Las personas con obesidad han aumentado de peso a lo largo del tiempo a través de una serie de esquemas de conducta aprendidos y repetidos día a día, sumados a una tendencia genética. La decisión de realizar una dieta saludable implica, por lo tanto, aprender a cambiar progresivamente algunos comportamientos que promueven el aumento de peso.
Un error bastante común es iniciar una dieta con el propósito de bajar muchos kilos de golpe, o poner límites rígidos para la cantidad de kilos que se quieren perder. Lo cierto es que cuando los objetivos no son realistas, es imposible alcanzarlos. Se genera una presión excesiva que convierte la dieta en una obsesión: se cuenta cada gramo en la balanza, se sufre por cada bocado de alimento y se vive con el temor de abandonar. Finalmente, el estrés y la tensión llevan a bajar los brazos, con el consecuente descontrol en la comida, impotencia, frustración, falta de confianza y baja autoestima.
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La clave para adelgazar y mantenerse es realizar un plan de alimentación equilibrado, establecer un compromiso real con uno mismo y llevarlo a cabo con perseverancia.
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Por eso, se debe tener en cuenta que un descenso de peso razonable para la mayoría de las personas es de alrededor de medio kilo por semana, después de la primera semana en la que se baja más por pérdida de líquido.
No existen fórmulas fáciles para adelgazar, ni resultados mágicos. Sí existe un tipo de magia personal: aceptar el problema de la obesidad, elegir realmente el cambio, optar por un tratamiento integral que implique una nueva forma de comer y de disfrutar lo que se come. Es un proceso paulatino y tranquilo de modificación de hábitos, con los que se puede después continuar de por vida, sin sentimientos de privación.
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No existen fórmulas fáciles para adelgazar ni resultados mágicos. Sí existe un tipo de magia personal: elegir el cambio y trabajar para lograrlo.
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