22.05.2012 | Lo afirma la Sociedad Argentina de Cardiología
Prevenga el desarrollo de enfermedades cardiovasculares: consuma más frutas, verduras y alimentos funcionales, deje el cigarrillo, beba poco alcohol y haga actividad física.
"Me dijeron que mi problema es genético", relatan comúnmente los pacientes con obesidad. "Soy un gordo glandular", se explican, curiosamente, otros. Tal vez no les falte verdad: nacemos con ciertas tendencias marcadas, como la predisposición a instalarnos en determinado peso y volver a él cuando perdemos kilos. Pero esa es sólo una parte: el resto -y es una parte bien grande- está en nuestras manos.
"De todos los factores de los cuales depende nuestra salud, el genético es quizás el menos importante. Aunque exista una mayor predisposición a desarrollar determinadas patologías, si desde la conducta y los hábitos hacemos las cosas de la mejor manera posible, hay altísimas probabilidades de disminuir esa tendencia", dice el doctor Ricardo Iglesias, presidente de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC).
"Esto es notorio, por ejemplo, en el colesterol, que afecta a todo el organismo, pero si nos cuidamos en las comidas y llevamos una vida saludable es mucho más factible que podamos reducir las cifras y mantenerlo a raya que si nos tratamos únicamente con fármacos", prosigue, durante una exposición sobre los principales factores de riesgo que influyen en el desarrollo de las enfermedades cardiovasculares.
Asimismo, para prevenir la aterosclerosis -enfermedad producida por la acumulación de placa en las arterias-, resulta más importante el estilo de vida (incluida la dieta y la actividad física regular) que la herencia recibida. "Esto significa que podemos hacer algo por nuestra salud cada día para evitar que nos afecten los factores de riesgo, que por definición son circunstancias que sin ser necesariamente la causa de algo contribuyen a su desarrollo. En este contexto, no debemos olvidar los factores emocionales ya que debemos cuidarnos del estrés tanto como del colesterol alto, la hipertensión arterial o controlar el perímetro de cintura", añadió Iglesias.
Las enfermedades cardiovasculares resultan la primera causa de muerte en nuestro país, mientras en el mundo mueren casi treinta mil personas por día como consecuencia de la hipertensión. A fin de estr más protegido, es importante adoptar el hábito de controlar periódicamente los niveles de presión, glucemia, colesterol y la grasa abdominal.
El colesterol es una sustancia grasa indispensable para formar membranas celulares y producir ciertas hormonas. Es segregado por el hígado aunque también se incorpora a través de la alimentación (en especial, carne, huevos y productos lácteos enteros).
En el organismo forma las lipoproteínas de colesterol LDL o "malo" y colesterol HDL o "bueno", según las proteínas a las que esté unido. Cuando los niveles superan los máximos recomendados, los lípidos se acumulan en los vasos sanguíneos, lo que favorece el endurecimiento de las arterias o aterosclerosis, aumenta el riesgo de trombosis, y triplica el riesgo de infarto.
Una manera de reducir los niveles de colesterol es incorporando a la dieta abundantes frutas, verduras y alimentos con fitoesteroles, que han probado ser efectivos para contribuir al control de este factor de riesgo.
Respecto de las cifras, los especialistas recomiendan que el colesterol total se ubique por debajo de los 200 mg/dl (límite máximo: 200 - 239 mg/dl), ya considerándose de alto riesgo tener más de 240 mg/dl.
En cuanto al malo, es mejor tenerlo por debajo de los 100 mg/dl aunque el límite deseable se extiende hasta los 129. El colesterol bueno no debe estar por debajo de 60 mg/dl.
Fuente: Pro-Salud News.
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