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12.03.2013 | Vida cotidiana

Comer en familia mejora la alimentación de los chicos

Además, ayuda a fortalecer las relaciones y a prevenir trastornos alimentarios y otras conductas adictivas. Consejos para hacer de esos momentos una prioridad de padres e hijos.

Con el agitado ritmo de hoy en día parece cada vez más difícil reunir a la familia a la hora de la comida. Ya sea porque los padres trabajan y llegan muy cansados o porque los hijos prefieren comer algo rápido camino a casa, sentarse a disfrutar de una cena familiar suele ser menos frecuente que antes. Pero hay varias y buenas razones para intentarlo, desde mejorar la alimentación hasta disminuir el riesgo de desarrollar trastornos de la alimentación y adicción a sustancias perjudiciales para la salud.

Los beneficios

Según estudios científicos, comer en familia está asociado con un mayor consumo de frutas, hortalizas y leche, y un menor consumo de gaseosas, grasas saturadas y grasas trans. Además, cuando los padres están presentes a la hora del desayuno, se observa una menor probabilidad de que los adolescentes salteen la comida más importante del día. Esto se traduce en una mejor incorporación de nutrientes esenciales, algo que es especialmente importante en los niños durante la etapa de crecimiento.

Un estudio de la Universidad de Minesotta y publicado por el Journal of Adolescent Health halló que las adolescentes que comían más veces con sus familias tenían menos probabilidades de desarrollar desórdenes de la alimentación como dietas crónicas, vómitos o uso de laxantes y diuréticos.

Comer en familia está asociado a un mayor consumo de frutas, hortalizas y leche entre los más jóvenes.

Ordenar la alimentación

Varias son las razones que explicarían este comportamiento. En primer lugar, cuando se come en familia se suele comer más comida casera y menos productos de delivery o comidas para microondas. Por lo general, los platos hechos en casa suelen tener menos azúcar, sal y grasas trans que las comidas compradas.

Por otra parte, es a través de las comidas familiares que los niños pequeños aprenden sobre el comer. De nada sirve que los padres repitan una y otra vez que deben comer más verduras, si lo único verde que hay en la mesa es el mantel o la botella de gaseosa. Los niños aprenden lo que los padres enseñan no sólo con la palabra sino con sus acciones.

Por último, durante las comidas, los padres pueden observar si sus hijos muestran algunos signos de alimentación desordenada, que eventualmente pueden dar lugar a trastornos alimentarios, como comer muy poco o en exceso. Esto les permitirá corregir las malas prácticas o pedir ayuda profesional a tiempo.

De nada sirve insistirles a los chicos que coman más verduras, si lo único verde que hay en la mesa es el mantel o la botella de gaseosa.

Más allá de las comidas

No sólo se trata de mejorar la alimentación. Las comidas en familia pueden ser  momentos para conversar y estar al tanto de lo que sus seres queridos están haciendo: proyectos, problemas, ansiedades… Por eso, ayudan a fortalecer el vínculo familiar y  mejoran la comunicación y la capacidad para relacionarse con otras personas.  Además contribuyen al mejoramiento del vocabulario, el rendimiento académico y otras habilidades cognitivas. También se ha demostrado que pueden ayudar a disminuir el riesgo de que los jóvenes adopten conductas de riesgo como adicciones al tabaco, el alcohol o las drogas ilegales.

Comer en familia contribuye a prevenir trastornos de la alimentación y abuso de sustancias nocivas.

Consejos para comer en familia

*  Haga de las comidas familiares una prioridad. Comunique a su familia su deseo de que todos se reunan a comer juntos por lo menos una vez al día. Si las actividades de cada uno dificultan la cena en común, considere si es posible reunirse en el desayuno. Si los horarios aún lo impiden, planifique qué días y comidas puede lograrse y pida que cada uno haga lo posible por estar presente.

*  Facilite que las comidas sean un momento placentero, sin peleas ni discusiones. Si cada comida es una ocasión nueva para discutir, comenzarán las deserciones. En cambio, si reina una atmósfera agradable, es más probable que quieran repetir esa experiencia.

*  Cuide la presentación de las comidas: la experiencia será más agradable.

*  Evite las distracciones. Una cena en familia con la televisión encendida no es una cena en familia. En lugar de escucharse unos a otros, las personas escuchan lo que sale del televisor y no habrá diferencia entre ver televisión en la habitación que compartir ese momento con los padres y los hermanos.

Incluya todos los gustos. Muchas veces los chicos son renuentes a comer en familia porque prefieren comer otros alimentos. Pida sugerencias y trate de incorporarlas cada tanto al menú.

Sea creativo. Una comida en familia puede ser también una salida a un restaurante o un picnic. Variar puede ser divertido.

Comer mientras se mira televisión contribuye a comer de más, pues no somos conscientes de lo que comemos. 

 

Temas: Salud Autoayuda Nutrición     

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