Si vivimos creyendo que debemos parecernos a otros para sentirnos seguros, y que las diferencias son la fuente de nuestros problemas, estamos viendo sólo la mitad de nuestros recursos. En cambio, si pensamos en términos de "todo lo que soy", como personas únicas, más allá de nuestras semejanzas o diferencias con los demás, estamos en camino a fortalecer nuestra autoestima, integridad y coherencia.
De eso se trata "el arte de ser uno mismo": es el arte de conocerse, aceptarse y vivir en armonía con uno, lo cual permite desarrollar y poner en práctica todas las posibilidades propias.
Para lograrlo es preciso aceptar algunas certezas que, aunque básicas, son indispensables para el autoconocimiento y el crecimiento personal.
Ellas son:
- Quién soy.
- Siento lo que siento.
- Hice lo que hice (me guste o no).
- Estos son mis defectos.
- Estas son mis dudas.
Quien acepta lo anterior:
- Deja de estar en guerra consigo mismo.
- No confunde la aceptación con la aprobación.
Entonces es posible:
- Ver más claramente las acciones.
- Estar del lado de la realidad, no contra ella.
Aprender a ser uno mismo implica:
- Reconocer cuando se actúa impulsado por el miedo, la rabia, el enojo o la euforia.
- Descubrir aquellas proyecciones que se atribuyen falsamente a otras personas.
Este es el primer paso para ejercer el control sobre uno mismo, ya que nadie puede manejar algo que no le pertenece. Y esta actitud nos coloca en un lugar único e individual.
Dr. Alberto Cormillot
Yo soy yo (por Virginia Satir)
En todo el mundo no hay nadie exactamente como yo. Por lo tanto, todo lo que sale de mi es auténticamente mío porque yo sola lo elegí.
Todo lo mío me pertenece.
Mi cuerpo, incluyendo todo lo que éste hace.
Mi mente, incluyendo todos sus pensamientos e ideas.
Mis ojos, incluyendo las imágenes que perciben.
Mis sentimientos, cualquiera que puedan ser.
Mi boca y todas las palabras que salgan de ella.Agradables, bruscas o dulces, justas o injustas.
Y todos mis actos, sean para otros o para mí.
Me pertenecen mis fantasías, mis sueños, mis esperanzas, mis temores.
Me pertenecen todos mis triunfos, mis éxitos, todos mis fracasos y errores.
Porque puedo llegar a familiarizarme íntimamente conmigo misma, y al hacer esto puedo amarme y aceptarme.
Entonces puedo hacer posible que todo lo que me pertenece trabaje para lograr lo mejor de mí.
Se que hay aspectos de mi misma que se confunden y otros que no conozco.
Pero mientras me conozca y me ame puedo buscar valerosamente y con esperanza las solución a mis confusiones y la forma de conocerme más.
Me pertenezc y por lo tanto puedo manejarme.
Yo soy yo.
Y yo estoy bien.