Aunque la paciencia suele asociarse con “esperar algo que se desea mucho”, según el diccionario es, además, una “virtud que consiste en sufrir sin perturbación del ánimo los infortunios y trabajos”.
Paciencia no es lo mismo que resignación. Por el contrario, significa que del dolor y la adversidad también es posible aprender y crecer. Para lograrlo es preciso recordar, entre otras cosas, que...
- Ningún dolor dura para siempre. Por eso, lo mejor es enfrentar las dificultades con entereza, olvidando el pasado y el futuro, concentrándose en el presente y buscando la forma de superarlo, paso a paso.
- Vivir un día a la vez. Establecer prioridades y dedicar toda la energía a cumplirlas. Cuando una persona no es paciente suele entregarse a satisfacciones transitorias y rápidas en lugar de dejarlas pasar en pos de objetivos de más largo alcance. El paciente es aquel que maneja sus impulsos y establece metas cortas más realistas. Esto le permite sumar pequeños éxitos que aumentan su autoconfianza.
- Hacer las cosas más despacio. Impaciencia, apuro, inmediatez pueden hacer olvidar las verdaderas necesidades emocionales, espirituales y físicas. Para prestarles más atención es preciso meditar, detenerse un momento. Avanzar despacio es esencial para alcanzar grandes metas, de a pasos pequeños, pero seguros.
- Aceptar. El camino de la vida no es fácil, el mundo real tampoco. Puede ser que no nos guste lo que vemos, pero no por ello debemos ignorarlo. Entonces, mirar la vida de frente y aceptar sus vaivenes permite reconocer la existencia de un problema y deja lugar a la responsabilidad, al “hacerse cargo”. Es allí donde comienza la ACCIÓN.
La paciencia, entonces, es una virtud que puede nacer de la crisis si se está dispuesto a aceptar la necesidad de cambios, de movimiento, de acción. Pero de a poco, un día a la vez, con pequeñas metas posibles que sumen logros hasta alcanzar lo esperado, o superar el momento difícil, enfrentando el mal momento con decisión y teniendo la certeza de que el mañana depende, en gran parte, de lo que pueda hacer por su propia vida HOY.
Dr. Alberto Cormillot