¿Alguna vez sintió que los demás o usted mismo/a habían olvidado ciertos derechos que son de su exclusiva propiedad? Repáselos, repítalos, practíquelos, hágalos parte de su vida y, si fuera necesario, recuérdeselos a otras personas.
Tengo derecho a:
Elegir mi peso, mi trabajo, mi vida.
Decir que sí o que no a los demás.
Estar en desacuerdo.
Mantener mi punto de vista.
Disponer de mi tiempo. Esto no significa autocentrismo, sino mostrar respeto por mi persona y por los demás. Además, cuando me tomo tiempo para mí puedo cuidar mejor a quienes me necesitan.
Considerarme importante, tanto como los demás. Las necesidades y deseos de mi padre, madre, esposo, esposa, hijos son tan importantes como los míos.
Tener mis sentimientos. Yo siento como yo mismo, no como otros.
Pedir apoyo y ayuda. Aunque yo lo desee, los demás no podrán "leer mi mente". De modo que si necesito ayuda, debo pedirla. Y estoy en mi derecho (también los otros pueden decirme que no).
Cometer errores sin ser castigado, ni por los demás ni por mí mismo. Si tengo días complicados y me permito algún "extra", esto sólo significa que soy un ser humano. Regresaré luego a los hábitos mejores con más determinación.
Cambiar mi vida para mejor. Esta no es una representación teatral: es mi vida, y tengo derecho a vivirla lo mejor que pueda.