En distintas regiones de nuestro país coexisten enfermedades nutricionales tanto por deficiencias como por excesos en alimentación. Por ello se hace especial énfasis en la prevención de las mismas a una edad temprana.
Desnutrición
Asociada con otras enfermedades comunes en la infancia --diarrea, sarampión, tos ferina y otras dificultades respiratorias-- la desnutrición produce en los niños un crecimiento deficiente que puede desencadenar complicaciones de mayor gravedad. Sus efectos son incalculables, no sólo a nivel físico y mental sino también sobre el desarrollo económico y social del país.
Obesidad
No siempre más es sinónimo de mejor. Por ello es importante tener en cuenta la calidad en lugar de la cantidad, ya que el riesgo es desarrollar obesidad como consecuencia de excesos alimentarios. No se aconseja la restricción de alimentos sino una adecuada selección, acompañada de actividad física regular.
Una alimentación sana no tiene porqué ser aburrida. Se puede transmitir a los niños el gusto por la comida saludable a través de la realización de preparaciones atractivas, ricas y visualmente agradables.
Es conveniente evitar el exceso de caramelos, chocolates, postres, dulces, bebidas azucaradas, crema, manteca, frituras, hamburguesas industrializadas, papas fritas.
Diarrea
La diarrea produce una gran pérdida de líquidos, vitales para el normal funcionamiento del organismo. Por ello, es importante controlar las deposiciones de los niños y ante cualquier duda consultar con los agentes de salud.
No obstante, cada vez que los pequeños hacen una deposición acuosa es necesario reponer los líquidos perdidos a través de bedidas adecuadas, según la edad y el tipo de alimentación que realice. Pueden ser: leche materna, caldos colados y salados, agua de arroz o té, preparados con agua hervida.
También es importante el suministro de alimentos sólidos. La dieta debe incluir hortalizas bien cocidas y pisadas (zapallo, calabaza, papa, pulpa de zapallitos y zanahorias), arroz blanco con queso, fideos con aceite, frutas peladas y cocidas (compota de manzana, pera, durazno, manzana rallada), carnes magras picadas o en trozos pequeños, sopas de avena, sémola o fideos, harina de maíz con queso y aceite.
En los casos de mayor gravedad los agentes de salud recomendarán otras medidas a seguir.
Fuente: Guía de Alimentación para los Argentinos