La vitamina A o retinol cumple un rol fundamental en las funciones del sistema inmunológico, protege de los problemas cardiovasculares y algunos tipos de cáncer, es necesaria para el crecimiento, beneficiosa para la piel y esencial para la salud visual. Se almacena en el cuerpo, particularmente en el hígado, y no necesita incorporarse todos los días.
Los compuestos que forman esta vitamina se dividen en dos grupos:
› retinoides o retinol (o vitamina A preformada): se encuentra en alimentos de origen animal;
› carotenoides, principalmente el betacaroteno (precursor de esta vitamina, es decir, se transforma en vitamina A activa en el organismo): presente en alimentos de origen vegetal, fundamentalmente en las hortalizas y frutas de color verde, amarillo, naranja y rojo.
La vitamina A:
› Interviene en la prevención de infecciones.
› Es esencial para el buen funcionamiento de la retina, es necesaria para la formación de una sustancia llamada rodopsina, que facilita la visión nocturna.
› Actúa como co-factor de algunas enzimas.
› Interviene en la diferenciación, crecimiento y fortalecimiento de los tejidos en general. Contribuye al mantenimiento de los tejidos que recubren las vías respiratorias, el aparato gastrointestinal, el tracto urinario, la piel y el cabello.
› Es necesaria para el correcto funcionamiento de ovarios y testículos.
Sus enemigos
Las altas temperaturas de la cocción reducen sus valores: entre 15 y 20% en los vegetales de color verde y del 30 a 35% en los de coloración amarillenta. Como es muy susceptible a la oxidación, los efectos de la luz y el aire también alteran su contenido como vitamina activa y betacarotenos.
Interfieren en su absorción el alcohol, el cigarrillo y algunos antiácidos.
Recomendación diaria. La vitamina A se mide en UI (Unidades Internacionales). La cantidad diaria recomendada para evitar carencias es de unas 5.000 UI para hombres y de 4.000 UI para mujeres.
Se puede cubrir con 1 zanahoria chica cruda ó 1 bife chico de hígado ó 5 damascos ó 1 taza grande de brócoli.
Su carencia. Generalmente, se observa carencia de vitamina A en niños de menos de cinco años y en personas de la tercera edad, debido a una ingesta alimentaria no variada o insuficiente. Su carencia puede deberse también a enfermedades crónicas y problemas de absorción, en algunos casos por la interacción con algunos medicamentos.
En general, se necesitan varios meses de carencia de la vitamina para la aparición de síntomas. (En promedio, se considera que cada persona posee una reserva de vitamina A en el hígado que puede ser utilizada hasta durante dos años.)
La falta de vitamina A se hace evidente en:
› piel seca/acné;
› insomnio;
› caída de cabello y falta de brillo;
› anorexia (pérdida de apetito);
› sequedad ocular;
› enfermedad periodontal;
› disminución del gusto y olfato;
› problemas renales;
› fatiga;
› infecciones;
› falta de cicatrización de heridas.
Toxicidad. Más de 50.000 UI diarias, si se consumen durante muchos meses, pueden producir efectos tóxicos en adultos.
Los niños son más sensibles a la vitamina A y pueden desarrollar síntomas de toxicidad con cantidades apenas superiores a la recomendación diaria.
La toxicidad se manifiesta con:
› caída del cabello;
› náuseas;
› vómitos;
› diarrea;
› piel escamosa;
› visión borrosa;
› urticarias;
› dolores óseos;
› irregularidades menstruales;
› fatiga;
› cefaleas;
› problemas hepáticos.
Los betacarotenos no tienen el mismo potencial de toxicidad que la vitamina A de origen animal.
Suplementos. Generalmente disponibles en dos formas: una derivada del aceite de hígado de pescado y otra soluble en agua (acetato o palmitato), preferible para quienes sufren de acné. Las dosis más comunes son entre 4.000 y 10.000 UI. Suele incluirse en preparaciones multivitamínicas.
Precauciones. Es aconsejable consultar al médico si se padece de:
› fibrosis quística;
› diabetes;
› problemas intestinales con diarrea;
› enfermedad renal;
› problemas hepáticos y/o de pancreáticos;
› problemas de tiroides.
Durante el embarazo cantidades superiores a 6.000 UI pueden afectar el desarrollo y crecimiento del feto y producir malformaciones congénitas. No se aconsejan los suplementos.
Su utilidad:
› Para tratamientos de acné, arrugas superficiales, impétigo y úlceras abiertas de la piel, cuando se la aplica en forma externa.
› Se utiliza en algunos casos para el tratamiento del enfisema y del hipertiroidismo bajo supervisión médica.
Consejos
› Los anticonceptivos orales reducen la necesidad de vitamina A.
› Si en su alimentación diaria incluye una porción de hígado una vez por semana y hortalizas y frutas ricas en esta vitamina, es poco probable que se necesite de suplementos.
› La vitamina A funciona mejor si se incorporan cantidades suficientes de las vitaminas del complejo B, vitamina D, vitamina E, fósforo y zinc (este mineral ayuda a que el organismo libere la vitamina A depositada a fin de utilizarla).
› Si se toman medicamentos para bajar el nivel de colesterol (como la colestiramina) o se toma orlistat para bajar de peso, la absorción de la vitamina A se reduce y quizá se necesite incluir un suplemento.
De: Antioxidantes, vitaminas y minerales, por el Dr. Alberto Cormillot, Perfil Libros.